Como una idea se convirtió en un fármaco

 

El Dr. Duperly comenta sobre la nueva evidencia publicada por el British Medical Journal que respalda los beneficios del Ejercicio como tratamiento médico. Este video hace parte de un blog que puedes encontrar en www.johnduperly.com

 

A lo mejor muchos colegas se estarán preguntando de que hablan, es una tontera… fuimos formados desde masajistas a aplicar técnicas con denominaciones por lo menos extrañas, las cuales nadie se ha molestado en buscar evidencia durante todos estos años, lo que parece increíble.

 

Nos vivimos quejando, en busca de…, hacia….., queremos esto, queremos lo otro, cuando teníamos en nuestras narices un fármaco que está en los genes, que modula la expresión genética en 1/3 del genoma, que baja el riesgo de morir a la mitad, que protege del cáncer, y en general que protege de todas las enfermedades crónicas, catalogadas por la Organización Mundial de la Salud como la pandemia del siglo XXI.

 


Hace más de 20 años cuando egresaban 24 Kinesiólogos por año en Santiago de la Universidad de Chile, muchos de los colegas se fueron de Chile en busca de mejores horizontes porque el trabajo acá era malo. Durante todos estos años ningún profesional ha tomado el ejercicio en serio, sólo a partir aproximadamente del año 2010 la sociedad, la ciencia y los profesionales médicos se empezaron a dar cuenta de la importancia del ejercicio, apareciendo en prensa, plazas, vida saludable, congresos, charla, etc. Pero hace algunos años hablar del ejercicio como fármaco era motivo de risas, hoy en cambio estamos ante una explosión de evidencia y voluntad política de mostrar que el ejercicio es el camino indiscutido para tratar y prevenir las enfermedades crónicas, de manera tal que los médicos llevan la iniciativa, cambiando sus mallas curriculares en varias universidades a nivel mundial agregando ejercicio 1,2,3,4, asociado a la iniciativa norteamericana de “Exercise is Medicine” enseñandole a los médicos a prescribir ejercicio en el mundo y en nuestro país.

 

Lo paradójico es que debieran ser los Kinesiólogos las estrellas de este fármaco, porque durante años hemos necesitado algo para ser independientes y recetar algo que la población aprecie y necesite, sin embargo, inexplicablemente y con una lentitud inexcusable el gremio está dejando escapar este tema, porque parece que nuestra formación siempre fue para obedecer, por lo que una vez que los médicos lo receten, nosotros nos limitaremos a acatar y reclamar nuevamente, parece que nunca encontraremos el norte, porque desde los inicios nunca lo tuvimos.

 


Tuvimos que mantener nuestro norte claro y acumular experiencia en cientos de personas con enfermedades crónicas , tratarlas durante años, recoger información, prescribir formas, cambiar las formas, evaluar los diagnósticos, encontrarse con dificultades de registro, de anotación, de cambios de ejercicio, de recordar lo que tenían, aparecían dolores durante los ejercicios, a que tejido dirigíamos la prescripción, que forma elegíamos para cambiar el tejido, como deberían desplazar las masas temporoespacialmente estos pacientes, que los efectos fueran reproducibles, como corregir, cuando cambiar, que observar, que reglas seguir, ¿las seguirían las personas? que posición inicial y final adoptarían en cada forma, que se les decía al realizar un ejercicio, como registrar el volumen de trabajo hecho para comparar a través de los meses y años, cambio de paradigma respecto a la adultez, no ver a las personas mayores sentados en una silla moviendo los pies y manos sin sentido para finalmente después de años juntar toda esta información, almacenarla, registrarla, prescribirla, sabiendo exactamente lo que pasa con la persona que está al frente, desarrollando un método que permite controlar de forma individual a gran cantidad de pacientes con múltiples patologías crónicas de manera eficiente.

 


Hemos recibido comentarios y críticas de porque ha de ser ordenado y no basta con sólo caminar, saltar, correr o bailar, explicar esto en pocas líneas es tan díficil que de seguro cuando algunos se adentren en este tema se darán cuenta porque para reproducir los efectos en los pacientes hay que registrar información precisa que tiene que estar estandarizada, naturalmente para esto no basta con papel y lápiz, ni planillas excel, la combinatoria de patologías de los pacientes con enfermedades crónicas hacen difícil la prescripción en forma desordenada, hay que recordar que los pacientes con estas enfermedades no son deportistas, y muchos los hacen ver como tal, lo que parece facilitar las cosas.

 


Finalmente convertir el ejercicio en un fármaco no ha sido cosa fácil, ni lo será, menos con un gremio desunido que más que buscar evidencia, busca diferencias y cada uno protege su propia parcela, olvidando que en un tiempo más con la cantidad de profesionales que hay y desenfoque, no habrá parcela que repartir.