La importancia de mirar a menos el ejercicio

 
Un fármaco, de acuerdo con la farmacología, es cualquier sustancia que produce efectos medibles o sensibles en los organismos vivos y que se absorbe, puede transformarse, almacenarse o eliminarse.

 


La pregunta interesante que nos podemos hacer, cuando el médico piensa en una aspirina, ¿a que pacientes se la da?, ¿en qué momento se la da?, ¿que indicaciones y contraindicaciones tiene? ¿tiene más o menos kilos de peso?. Lo curioso que este medicamento no sólo sirve para una cosa, si el paciente dice que le duele la cabeza, se lo dan para eso, si le duele una rodilla, se lo dan para eso, si va camino al hospital con un infarto, se lo dan para eso, si tiene una hemorragia, no se lo dan para eso…en fin depende del objetivo y las circunstancias que vea el médico.

 

El Kinesiólogo en cambio, también tiene un fármaco que se absorbe por los tejidos, pero como no tenemos costumbre de hablar de él, no lo entendemos, nos da vergüenza y cuando nos dicen el mismo ejercicio sirve para todo parece extraño.

 

Sin embargo, al igual que la aspirina un mismo ejercicio cambiando el objetivo de la prescripción y las circunstancias sirve para varios fines, por ejemplo: en una artrosis de rodilla, lo que limita la prescripción de este fármaco son los daños del tejido cartilaginoso, en el mismo caso si tiene un daño en el tejido fibroso por un corte en el tendón rotuliano reparado quirúrgicamente, lo que limita la prescripción, en este caso es el tejido fibroso, si este paciente tiene un desgarro en el tejido muscular, lo que limita la prescripción es este tejido, por lo tanto, lo que determina que una forma “x” de extensión de pierna, denominado ejercicio de cuádriceps, sirva para varios casos es el objetivo que se ponga el Kinesiólogo al prescribir la dosis, al igual que el médico con la aspirina, ¿Simple, no?