Evidencia en Kinesiología: una apuesta de futuro

¿Como imaginar que generaciones enteras de profesores, estudiantes de kinesiología y Universidades copiaron y pegaron los conocimientos desde el inicio de esta profesión sin ningún cuestionamiento científico?, cabe pensar entonces que tenemos que buscar la evidencia como es lo que reiteradamente nos exige la Medicina (MBE), pero ¿qué pasaría si al buscarla no la encontrásemos? Estaríamos en una posición muy incómoda.

 Si retornamos al inicio de la Kinesiología, que partió con el ejercicio y buscáramos la evidencia que este aporta a la salud, se quedarían todos sorprendidos de los miles de estudios de más de 40 años de evidencia que este tiene, entonces con esto parecería una situación ya resuelta, craso error!... El ejercicio fue secundado y disfrazado con discursos aparentemente coherentes, como por ejemplo, que este evolucionó hacia técnicas más sofisticadas y  terapias varias (como terapia manual, quiropraxia, terapias neurológicas como el bobath, Vojta, terapias respiratorias, kine deportiva, kinesiotaping) más un arsenal de elementos de fisioterapia donde no se puede distinguir entre el efecto de un guatero de una onda corta, más bien todas estas terapias no han mostrado tener evidencia y hemos encontrado reiterada NO evidencia de cada una de estas y uno se pregunta ¿hasta cuando aguantará el sistema?, ¿quién pagará la cuenta finalmente?, y como guinda de la torta todo esto se intenta adornar con la CIF, que lleva más de 30 años de desarrollo y seguimos donde mismo.

Cualquier investigación que se realice, que someta a cualquier técnica o procedimiento kinesiológico se encontrará alguna evidencia cuanto más se parezca al ejercicio siempre y cuando este alcance la intensidad que este requiere para los efectos biológicos, pues el ejercicio está basado en un estímulo que activa el genoma, desarrollado a través de miles de años de evolución y que ocupa un mecanismo muy sofisticado de acción. Entonces es de esperar que cuando las técnicas o procedimientos se parezcan al ejercicio, aparezca algo de evidencia, ¿quieren apostar?...

Pero fue más fácil y comercial para todos cerrar los ojos y estirar esta situación, con la frase “en busca de la evidencia"… que como todos ya sabemos no abunda y donde hay, está en el ejercicio , sin embargo se sigue arrastrando a generaciones de estudiantes y kinesiólogos, con la fuerte creencia de que si se enseñan las terapias en la Universidad, por algo será, entonces métale curso para todo y de todo, al final aprenden como un “maestro chasquilla” con la otra creencia de que contra más cursos tengan, más ofertas laborales tendrán, como si los cursos hubiesen demostrado una utilidad práctica para los pacientes, cuando sólo han demostrado engrosar los curricula de los kinesiologos.

 

¿Qué había que hacer?...

Enfocarse en el ejercicio, darle estatus de fármaco, la sofisticación necesaria, estructura, orden, registro, reglas, un lenguaje común y todo esto sumado a un elegante discurso para la salud, así no estaríamos en el repechaje y en una situación crítica de muerte profesional, si alguien no lo cree háganse la pregunta ¿porque el estado y la sociedad no está dispuesta a pagar más por nuestros servicios?, sencillo…es porque como lo hacemos no está funcionando!, a veces sí y a veces no, imagínense un gasfiter que nos arreglara una llave y a veces goteara y a veces no goteara, ¿le pagaríamos la cuenta?, es lo que pasa con el masaje, la profesión se aferró a este, pues siempre funciona porque es agradable, por eso la gente paga, sólo que lo puede hacer cualquiera.

 

 

“Años advirtiendo de este penoso y grave problema que de seguro a esta altura tardará muchos años para hacer un giro de corrección hacia el ejercicio para la salud, sin embargo, la evidencia es la evidencia y no se puede disfrazar como verdad cuando no lo es”